domingo, 24 de julio de 2016

Confesiones de un ateo

Señoras y señores.
Confieso...
Soy ateo!
Sin embargo parte de mi infancia y adolescencia me la pasé muy cerca del párroco y de los sacerdotes de la iglesia de mi ciudad. Me enteré de muchas cosas sin querer pero no por eso dejé de creer. Lo de la perdida de la fe es una historia muy distinta que no viene a cuento.
Por qué lo de esta introducción?
Porque quiero que quede claro que sé de lo que hablo.
Y hablo sobre ciertas personas, creyentes, con la cruz metida entre ceja y ceja, sin voluntad propia, títeres de la religión entendida a medias.
Entiéndanme. Respeto a todo el cree en algo superior a nosotros. Respeto también al que no cree en nada. Sin embargo lo que no aguanto es la hipocresía y la falsedad maquilladas con dos Padre Nuestro.
Lo que quiero decir señoras y señores lo resumo en la siguiente frase:
"Dios está en todas partes, hay un trocito de Él en cada uno de nosotros y sigue vivo no por lo que predican una gran mayoría sino por el altruismo de unos pocos."
Un ateo que una vez quiso ser cura...

Sheol 13

miércoles, 13 de abril de 2016

Declaración de intenciones

Miro hacia atrás y me asombro, logramos tanto juntos, llegamos tan alto, tan lejos, creamos un nuevo mundo juntos, una nueva dimensión, inventamos una nueva visión sobre lo que es el verdadero amor. 
Estamos en la cima, donde por igual nos acaricia el frío y el sol. 
Pero quiero mas, ya sabes, me conoces, alcanzar contigo lo inalcanzable, lo nunca vivido, quiero llegar ahí donde nadie llegó, donde la realidad se confunde con los sueños. 
Hemos llegado tan lejos amor pero yo quiero mas, mas de ti, mas de nosotros, quiero enlazar mi alma con la tuya, fundir tus sentimientos con los mios y moldearlos en un fuego eterno hasta lograr la perfección de dos seres en uno, un ser superior, de un sentimiento único, llegar a ser maestros indiscutibles del amor, mentores de una nueva generación, una generación de soñadores, soñadores de almas azules ávidas de amor incondicional, ávidas de la libertad de poder amar y ser amados. 
Quiero eso y mucho mas solo porque es contigo, porque no me imagino la vida sin ti, porque eres la única persona capaz de seguirme allí donde nadie se atrevería a seguir a nadie, porque eres puro amor y amor puro, porque eres tú.
Te amo pequeña...muchísimo.
Feliz nuestro día.
 

martes, 22 de septiembre de 2015

Bienvenido Maikel

¡¡¡Bienvenido Maikel!!!
Mi primer sobrino como miembro de este especial y cariñoso grupo de maravillosas personas que me acogieron como un miembro mas de la familia.  Me siento feliz y afortunado tenerlos tan cerca siempre aun estando a miles de kilómetros de ellos, una prueba mas de que la distancia no entiende de distancias cuando el vinculo que une a las personas es tan poderoso. 
Si amigos, me siento dichoso, me siento... en el sofá escribiendo esto con el corazón rebozante de felicidad y cariño por lo que la vida me regaló sin haber pedido y sin haber avisado... una gran y hermosa familia. 
Porque la vida es esto, una historia con fecha de caducidad llena de momentos felices y lacrimógenos. A veces es una caja de bombones, otras un anillo, otras veces es despedida, otras reencuentro, es un beso o un abrazo... la vida... es vida.
Hoy, sin embargo es un suceso, un acontecimiento que todo padre espera con ansia, un regalo pequeñito de piececitos minúsculos y fríos, manitas blandas e inseguras, un saquito de piel aterciopelada berreante y lleno de vida que puede hacer milagros, puede borrar de la memoria lo malo, lo sufrido, abriéndonos el alma, el corazón, la mente enseñándonos con su recién e ignorante llegada como disfrutar en silencio o gritando de la vida, porque es una, es intensa, es corta pero inmensamente bella. 
¡¡¡Bienvenido Maikel, bienvenido a esta fiesta que llamamos vida!!!


domingo, 12 de julio de 2015

Liberación

Caminaste tanto cargando el miedo a tu espalda que olvidaste como se camina erguida, caminaste tanto entre los jueces hipócritas de las calles que olvidaste que dentro de ti hay valía, caminaste tanto en la oscuridad de tus temores que olvidaste que la luz la tienes dentro encendida, caminaste tanto a son de las palabras de los que no les importa lo que sientes que olvidaste que la vida es una, corta y tuya, caminaste tanto con los sentimientos atados que olvidaste que aun tienes alas listas para el despliegue, caminaste tanto señalados caminos que olvidaste que en un cruce te podría esperar el destino. Pero hoy, justo hoy antes del "día" tu alma se abre sin avisarte y dejas que el viento te quite el velo, dejas que el mar rompa las pesadas y oxidadas cadenas y empiezas a caminar siguiendo las señales pintadas en las piedras de la orilla. Por la arena de las frías e invernales playas dejabas un rastro de todo lo que te retuvo un día y al final del camino abres tus alas sin miedo y te alzas para abrazar tu destino.


viernes, 3 de julio de 2015

Eternos momentos

Me perdí un momento en tus ojos y el momento fue eterno,
Es lo único que me llevo, es con lo único que me quedo,
No pudo ser en esta vida, quizás podrá ser en la siguiente,
Si no en este triste mundo, quizás en otro diferente.

Acaricié tu rostro un momento y el momento fue eterno,
Mi mano recordará siempre el tacto de tu piel de terciopelo,
Una pincelada, una obra maestra en mi corazón grabada,
Una canción tan bella que endulzará mi vida amarga.

Cogí tus manos un momento y el momento fue eterno,
La electricidad atravesó mi alma y paralizó mi cuerpo entero,
Mi corazón dejó de bombear la sangre por un segundo,
Quise morir cuando te deje ir, hubiera sido mas ameno.



domingo, 10 de mayo de 2015

El tiempo

El tiempo, esa misteriosa e incomprendida dimensión que a veces hierre al pasar a gran velocidad y otras... simplemente nos tortura al no pasar lo bastante deprisa.


domingo, 12 de abril de 2015

Corazón rebelde

El corazón no entiende de decencia alguna, no entiende de moral, no distingue lo correcto y lo que está mal, a veces sufre en silencio otras se parte sin mas, a veces rebota de alegría otras se marchita al esperar, no dejarse guiar por sus latidos se puede convertir en un infierno, en una atroz tortura, anulando tu parte mas cabal.



domingo, 5 de abril de 2015

Entrega de ramo

No soy Séneca y ni Luis de Góngora,
Ilustres mentes nacidas en tu Córdoba.
No soy ni rey pero tampoco soy soldado
Soy solo el que te entrega este ramo.

♣♣♣

No me costó mucho encontrarlo,
Tardé muy poco, como... casi un año,
No porque no había flores en el campo,
Sino porque la novia es todo un encanto.

♣♣♣

Así que decidí subir a pie y escalar Sierra Morena,
No encontré lo que buscaba y me invadió la pena,
También busqué y busqué Guadalquivir abajo,
Tampoco tuve éxito así que decidí bajar al pueblo.

♣♣♣

Por la calleja de las flores miré en cada tiesto,
No vi demasiado, perdí las gafas y tengo miopía
Y llegué donde debí de empezar desde un principio
Delante de la puerta de una gran floristería.


sábado, 28 de marzo de 2015

Iluso

Pobre iluso...
Últimamente piensas mucho...
Crees que la gente te necesita, pero posiblemente solo seas tú el que necesita que la gente te necesite.



lunes, 9 de febrero de 2015

Nido vacio

Tengo frío. 
En el nido vacío intento entrar en calor.
 Me envuelvo en lacias hojas y en ramas vacías en vano, no hay remedio. 
Sin avisar, cual puñal afilado el frío me corta y sale de dentro, no hace sangre pero hiela el aliento, congela palabras y entumece el corazón.   


domingo, 9 de noviembre de 2014

Lucia

Los que me conocen saben quien soy, que soy, cuales son mis creencias, mis gustos, mis cuentos, mis penas y mis alegrías. Los que me conocen saben que no me gusta meterme en charcos, ni berenjenales, soy mas bien discreto, correcto, no me gusta el engaño ni la mentira, que va siendo casi lo mismo. No doy limosna, no presto dinero y no trabajo gratis. Sin embargo, si puedo ayudar dentro de mis posibilidades a gente que realmente lo necesita, lo hago sin pestañear. 

Araceli
Conocí a Araceli hace unos cuantos años. Es esposa, madre, trabajadora, compañera, amiga, luchadora y heroína de carácter humilde, alegre, bondadoso, espontaneo y un poco loco... a veces. Sin embargo detrás de esa sonrisa que nos suele regalar incondicionalmente todos los días se esconden grandes problemas financieros y personales. Hace unos días casi, casi se queda en la calle, por desahucio. 
¡Putos Bancos! 
¡Puta Crisis! 
Que se ceba siempre con los mas honestos y necesitados. 

Lucia
No conocí personalmente a Lucia, su hija, pero tengo la sensación de conocerla desde siempre. Es una niña de 11 años, de ojos grandes, nariz respingona y sonrisita angelical. Una luchadora, una heroína como su madre. Una niña invisible, para la sociedad, para el gobierno, para todos los que no entienden o no quieren entender que el AUTISMO es algo muy, muy serio. Aun así las terapias de Lucia no son subvencionadas  y ella necesita terapia, terapias que se vieron reducida casi hasta la nulidad total por la situación financiera de la familia. 
Pero la vida da muchas vueltas y hace poco alguien le regaló a Araceli un corazón artesanal con motivos autistas. No sé exactamente de quien fue la idea, pero consiguió llegar  a un acuerdo con el artesano que del precio final del corazón autista un 40% vaya destinado para la hucha de Lucia hasta conseguir el dinero necesario y poder adquirir un comunicador para la niña, un artefacto muy útil y avanzado destinado para las personas con autismo. 


El precio del corazón autista es de 10€ y si quieren adquirirlo, poneros en contacto con Araceli a través de su Facebook o Instagram(araceli.santiago.378)   

viernes, 10 de octubre de 2014

Ausencia

Te esperaré, pero si tardas, el otoño cubrirá mis huellas con hojas muertas y el invierno helará los besos que perdí por el camino.


sábado, 9 de agosto de 2014

Sexo... (segunda parte)


Los días que siguieron viendo que llegaban a la misma hora, en vez de esperar a la Puri en la estación de llegada la esperaba en la estación de salida. La vecina no se sorprendió. Durante el trayecto hablaron de todo, cotillearon pero ninguno mencionó el casual encuentro. Pasaron las dos semanas en un abrir y cerrar de ojos, pero las inquietudes de Pompilio seguían en el mismo sitio. ¿por que eludía Puri el tema de su nuevo trabajo? Hora de averiguarlo. El primer lunes después de que se acabara la suplencia aprovechando de que el abono transporte aun le daba para dos semanas mas, cogió el tren anterior al que solía tomar Puri y la esperó cual mal detective disimulando detrás de una farola. Puri apareció puntual, como cada día e impecable como siempre. Pompilio esperó a que se alejará un poco y luego dejó la farola a sus espaldas con los ojos pegados sobre el contoneo de las caderas de su vecina. No estaba mal, pensó, para su edad, y sonrió, pero al instante desvió la mirada de su trasero al sentir que algo dormido desde hacía meses despertaba sin control dentro del pantalón. Por el rabillo del ojo vio como se paraba delante de una chalet individual y llamaba al timbre. Luego empujaba la puerta metálica y subía las escaleras hasta el porche. La puerta de la casa se abrió al instante pero no pudo ver quien estaba detrás. Puri desapareció dentro y la puerta se cerró de un golpe. La emoción del descubrimiento del paradero matinal de Puri hizo que se olvidará del calentón que le provocó las curvas de su amiga anteriormente. Se acercó con el mismo mal disimulo al chalet para investigar si tenia algún letrero, pero no encontró ninguna pista que elucidara el misterioso trabajo de la vecina. Una voz dulce y empalagosa a sus espaldas casi le hizo perder el conocimiento.

-¿Vienes para la prueba guapetón?

Pompilio con la lengua hecha un nudo solo pudo articular un gemido. La rubia que tenia delante era despampanante: grandes pechos, profundo escote, largas piernas y falda corta casi inexistente.

-¿Has llamado o qué? -le volvió a preguntar la rubia indicando el timbre.

-Yo... consiguió articular Pompilio.

-¿Es tu primera vez haciendo pruebas como esta, verdad? Al menos veo que vienes preparado y con ganas- observó la chica señalando el bulto crecidito que punzaba el pantalón de lino de Pompilio. -No veas lo molesto que es tener que esperar desnuda allí delante de todo el mundo. No que me importe mucho estar desnuda, es por el puto aire acondicionado, que lo ponen a tope, -diciendo eso la rubia llamó al timbre.


Pompilio se quedó, esperó a que la puerta se abriera y entró tras la rubia. Un rotulo se encendió dentro de su cabeza.
Sexo... Sexo... Sexo... parpadeaba.
Sexo... Sexo... Sexo... no dejaba de parpadear.
Un buen polvo no le haría daño ni a el ni a nadie, pensó mientras en el rostro se le empezaba a dibujar una bobalicona sonrisa.

-Aquí viene uno, - señaló la rubia al entrar en un inmenso salón presidido por una enorme cama escoltada por dos mesitas de noche negras con sus correspondiente lamparas de diseño descansando sobre la madera.

-Eres el primero. Toma esta bata, pasa a ese cuarto y sal cuando estés listo- le indicó con un marcado acento ingles un joven que apareció de la nada.

Pompilio cogió la bata y casi corriendo entró en el cuarto indicado. Se quitó la ropa en un cerrar y abrir de ojos y salió otra vez, preparado para la batalla. El joven, que le esperó fuera, le preguntó.

-¿Estas preparado?

-Si- consiguió balbucear Pompilio.

-Bien, entonces cuando yo te diga te quitas la bata y entras en el salón. ¿Sabes como va, es leído el folleto verdad?

-Hombre... contestó Pompilio mirando al joven con cierta superioridad pero sin prestarle demasiado atención.

-Muy bien, pues quítate eso, -indicó la bata el joven, -y pasa.

-¿Ya?

-¡Ya!

En el salón, sobre la cama la rubia como dios la trajo al mundo, le miraba lascivamente mientras se acariciaba los pechos de manera sensual.

Pompilio corrió, voló y aterrizó sobre la cama. Le extrañó un tanto la expresión de sorpresa y desagrado de la rubia que le esquivó antes de que todo desapareciera y se quedará en una profunda oscuridad.

Cuando Pompilio volvió en si la cabeza le bombeaba y tenia mucho frío, la gente que rodeaba la gran cama estaba mas ocupada en calmar a la rubia que atenderle a él. Se llevó la mano a donde sentía las pulsaciones y se encontró con un gran chichón. La rubia aun con una de las lamparas de diseño hecha añicos en una de las manos le miraba con cara de asco. Estaba tan aturdido por el golpe recibido que no se dio cuenta de que alguien repetía su nombre en tono agudo mientras una mano extraña sujetaba la suya. Se giró hacia el sonido de su nombre. Los ojos grandes color avellana de Puri le miraban con sincera preocupación.


-¡Pompilio! ¡Pompilio! ¿Estas bien hijo?

-¿Pero que ha pasado? ¿Porque me ha golpeado la loca? ¿No es eso lo que teníamos que hacer? -logró articular por fin el hombre bajo las miradas acusadoras de los que rodeaban a la rubia.

-No hijo, no. Estos hombre solo están realizando un estudio para el Departamento de Investigación del Centro de Asesoramiento Pedagógico y de Orientación Sexual de Ottawa sobre la capacidad de los hombre de entre los 30 y 40 años de mantener una erección a temperaturas por debajo de los 10 grados mientras una mujer se les insinúa sexualmente. Nada mas que eso, un estudio.

Pompilio masticó la información durante unos segundos, luego con una media sonrisa, y con el dolor de cabeza reemplazado por una visión de lo mas perturbadora, preguntó a su vecina.

-Y tú... ya sabes... tú también te desnudas.


-No chalado, yo solo me ocupo de la base de datos - le contestó Puri medio riéndose. -Venga, vístete, que te llevo a casa.  
FIN

Dibujos realizados por mi amiga y colaboradora Ale...

jueves, 24 de julio de 2014

Sexo... (primera parte)


Pompilio abrió los ojos de par en par. Se había acostado pensando en no quedarse dormido por la mañana y se había despertado con la puñetera sensación de que se había dormido. Miró desesperado el reloj y suspiró aliviado. Quedaba media hora para que el primer despertador sonase. Por la noche apenas pudo pegar ojo y solo después de preparar encima de la mesita nada menos que tres despertadores, con bastante dificultad, pudo conciliar el sueño. Se incorporó y desconectó las tres alarmas. Belle, que estaba enroscado a sus pies levantó la cabeza y le miró desconcertado unos segundos, luego devolvió su cabecita encima de las patas. Pompilio salió del dormitorio dirección a la cocina, le cambió el agua al chucho y le llenó el bol con pienso. El ruido de las uñas del perro sobre la cerámica del piso, animado por el sonido de su comida llenado el cuenco, anunciaron al dueño de que ya no hacía falta llamarle. Se preparó para sí mismo un café y una tostada con mermelada de fresa, desayunó en el salón, enfrente de la tele y luego concienzudo se preparó para salir fresco y con tiempo de casa. Antes de marcharse bajó con Belle a la calle para que hiciera sus necesidades. Al llegar abajo inspiró una gran bocanada de aire matinal que le hizo toser al instante. Ya no estaba acostumbrado al aire fresco de las seis de la mañana, pero tenía dos semanas para hacerlo. Pasados 10 minutos ya estaban otra vez en el piso.

-Sé bueno, - le dijo al perro que le miraba intranquilo, meneando la cola. -Al mediodía vendrá Puri para sacarte a mear. “Como si me entendiera” se dijo luego para si mientras se agachaba y le daba un beso en el medio de su cabeza. Giró sobre los talones y salió.

De vuelta en la calle, mochila al hombro, medio feliz por la oportunidad, medio apenado por la brevedad de la tal, Pompilio se encauzó hacia la estación de tren. Era su primer día de las dos semanas de suplencia que le había conseguido Andreea en una empresa de administración. No era mucho, pero por lo menos era algo. Después de 45 minutos, la mochila y un paquete de nervios se bajaban del tren en la estación indicada por su amiga. Llevaba mucho tiempo en el paro, un tiempo en el que se había relacionado con apenas dos o tres personas, todas ellas conocidos, el hecho de tener nuevos compañeros empezó a hurgar en su ánimo más de lo esperado. 


Había llegado a su destino casi una hora antes, tiempo de sobra para sentarse en un banco, sacar el termo de la mochila y tomarse un vaso de manzanilla acompañado por el diario gratuito que le expendieron al salir de la estación. De vez en cuando levantaba la mirada para seguir las faldas cortas y los pantalones apretados de las jóvenes apresuradas que entraban o salían de la estación. Cuando acabó con el periódico le dobló perfectamente en dos y se lo guardó en la mochila seguido por el termo. Se puso de pie y antes de seguir hacia el edificio de oficinas, comprobó si no se había dejado algo sobre el banco o debajo de él. Fue entonces cuando al levantar la mirada, a unos veinte metros, caminando en dirección contraria, la vio. Elegante, como de costumbre, vestía una falda ajustada hasta las rodillas de color marón, zapatos de tacón alto y una camisa verde que sacaba en evidencia las líneas más que respetables, para su edad, de su cintura. La siguió contrariado con la mirada hasta que dobló en una esquina, desapareciendo de su vista. Pompilio se recuperó con dificultad de su asombro y desconcertado se acercó a su primer contacto con su nuevo y breve empleo.

La jornada laboral se le antojó bastante llevadera, los programas de trabajo, aunque no los mismos que él conocía, resultaron fáciles e intuitivos. Los compañeros bastante simpáticos, como de costumbre con sus chismorreos, sus risitas y sus bromitas subidas de tono. No se fijaron demasiado en él, solo al llegar, cuando, después de indicarle un responsable su mesa y explicarle un poco sobre sus quehaceres, se le ocurrió presentarse como si fuera el primer día de clase. Se acercó tímidamente frotándose las manos al centro de la estancia y con voz barítonal logró enmudecer por un instante la usual bulla de un lunes por la mañana:

-Hola a todos. Soy Pompilio.

Algunos levantaron las manos en forma de saludo, otros se le acercaron para presentarse pero en segundos, todos y cada uno volvieron a sus tareas. Le asignaron también un compañero que le ayudara si le surgiera alguna dificultad, pero después de comer, por la tarde, solo necesitó acudir a él en dos ocasiones. Los nervios de por la mañana solo le acompañaron un par de horas, luego, paulatinamente, se desvanecieron para no volver. Lo único que no se pudo quitar de la cabeza, ese primer día de trabajo, fue la sorprendente sorpresa de por la mañana. “¿Que hacía Puri a esas horas matinales, por esos lares?” fue la pregunta que le royó la sesera, como un ratoncito, durante todo el día.

Al llegar al portal, antes de subir a su casa, llamó a la puerta de su vecina, pero nadie le abrió. Bajaría mas tarde, pensó y se marchó. La pereza le acompañó durante la tarde, dejaría las preguntas para el próximo día, bajó con Belle a dar un paseo exprés y subió sin volver a pensar mas en el asunto. El martes, la misma rutina de por la mañana, pero salió media hora mas tarde, ya tenia controlados los tiempos y el itinerario. En la estación guardó el periódico en la mochila y se postró en un banco, justo delante de la salida del tren para que no se perdiera a Puri si es que volvía a aparecer. Apareció, a la misma hora, fresca y serena y Pompilio cual buitre, se lanzó a su encuentro.

-Hola vecina, que tal tú por aquí.

La cara de la mujer cambió al instante, su “Hola Pompilio” balbuceado delataba una incomodidad bastante evidente que a Pompilio no se le escapó, reforzando su teoría de que algo extraño estaba pasado.

-Entonces ¿a donde va usted a estas horas doña Purificación? -volvió a preguntar el hombre con tono suspicaz.

-A trabajar, a donde si no. - le contestó Puri un poco mas segura.

-A trabajar voy yo, y lo sabes pero tu no me dijiste nada de que trabajabas en algún sitio.

-¿Y por qué te tengo que reportar a ti que es lo hago y a donde voy? -le contestó la mujer ya totalmente recuperada. Voy a trabajar, - prosiguió Puri indicando con la mano hacia donde desapareció el día anterior. Y por cierto, se me hace tarde, y a ti también. Hasta luego. -y diciendo eso dio media vuelta y se alejó casi corriendo.

-Hasta luego, -gritó tras ella Pompilio con el misma incredulidad en su voz.


Si el lunes el hecho de ver a su vecina le comió el coco durante toda la jornada, el martes después de la sorprendente reacción de la susodicha, la mente intrépida de Pompilio empezó a maquinar a toda pastilla. Muchas fueron las posibles teorías descartadas, pero casi igual de muchas siguieron dando mareantes vueltas en su cabeza durante el día, la tarde y bien entrada la noche. Por la mañana, otra vez en la estación esperó a Puri, la saludó y solo la preguntó sobre el can, si no le daba mucha guerra sacarlo al mediodía. La mujer le contestó que no, que no era ninguna molestia y que se alegraba poder echarle una mano. Luego cada uno dirigieron sus pasos hacia sus respectivos destinos.

Continuará...
Dibujos realizados por mi amiga y colaboradora Ale...

domingo, 4 de mayo de 2014

Regalo para una madre

Hoy no te extraño porque te tengo a mi lado, no te llamó porque tu siempre llamas o me buscas madre, hoy no te mando flores porque estas en el jardín y te rodean, y tampoco te regalo bombones, los dulces casero que haces tu con creces los superan. Hoy no te regalo tecnología no la entiendes, la rehúsas, tampoco te regalo joyas ni bisutería tienes una caja de zapatos llena, un vestido o un blusa, zapatos, calcetines botas, no son regalos para una madre, tampoco lo son visillos, o ollas o un robot de cocina. Perfumes, maquillaje, un gel de ducha o una crema son cosas que empañarían tu natural belleza así que no te las regalo madre. Lo que si te doy porque tengo los bolsillos despejados y te regalo de todo corazón te lo aseguro porque te quiero mucho madre, es mi presencia como inquilino y hijo, aun y de momento y según mis mas optimistas previsiones, por lo menos unos cuantos años mas, hasta los 40 o 41. 


viernes, 18 de abril de 2014

Avería cerebral permanente

El runrún del motor se mezclaba con un runrún incesante en su cabeza.
Maquinaciones maquivélicas durante los mas de 6 meses de prisión por maltrato físico y psicológico mantuvieron encendido el motor averiado que albergaba su cráneo.
“Puta” - pensó al verla cruzar la calle.
-¡Puta! - gritó pisando el acelerador.
El golpe fue estrepitoso y doloroso para los oídos y horroroso para la vista. La carrocería destrozada revelaba de manera grotesca un amasijo de miembros medio apuntados, hierro y cristales. El camión implicado no parecía haber sufrido daños mayores y tampoco el chófer que bajó enseguida para atender al conductor herido.
-Yo tenia verde,- se disculpaba el camionero a diestro y siniestro intentando disimular las ganas de vomitar ante el horror presente.
-Puta – logró gorgotear una vez mas el conductor mutilado y luego, pereció.






domingo, 2 de marzo de 2014

Caridad

¡Ja! Al final llegó a mi blog también. 
Vaya. 
Esto de la crisis es una fuente inagotable de historias. 
Después de investigar un poco, no mucho, casi nada mejor dicho, porque la historia la tenía justo delante de mis narices, me he dado cuenta de que la crisis saca tanto lo peor de las personas como lo mejor. Un descubrimiento importante ¿verdad? por lo menos para mi, los demás ya se habían dado cuenta hace tiempo. 
Bueno, a lo que voy, que resulta que desde hace algún tiempo, los compañeros de trabajo se han vuelto generosos, muy generosos, hasta los jefes y los jefes de los jefes. La humanidad flota en el aire como el polvo después de un buen polvo en un granero. Todo el mundo comparte, todo el mundo se ha vuelto generoso indiferentemente de rango y posición en ese espacio cerrado y sin ventilación natural. 
El empleado de la quinta mesa de la izquierda no para de regalar Orthomyxoviridae a diestro y siniestro a base de estornudos y tos. La empleada de la tercera mesa del centro llora desconsoladamente, frotándose los ojos con las manos para volver a su teclado y dejar unas cuantas inquietas bacterias a su compañero de por la tarde. Uno de los jefes ya está instalando su despacho en el baño con sus queridas Campylobacter, donde para mas inri falta el ambientador. 
Si amigos, ahí estamos, dando lo mejor de nosotros, compartiéndolo todo para que a nadie le falte de nada. Somos los aros de una cadena que han empezado como siempre los de siempre y ahora por miedo a no ser el siguiente en la lista negra lo compartimos todo con todos y no solo en el trabajo sino también en la cafetería, en el transporte y luego con los nuestros, en casa.
 Si, nuestra caridad va mas allá del puesto de trabajo: al guitarrista del metro le reservamos unos pocos Orthomyxoviridae, al pasajero que viaja a tu lado en el autobús unos Campylobacter y a mi churri le tengo guardadas con mucho cariño unas pocas inquietas bacterias. 
Yo no sé, pero, en voz alta, pienso que...
¡Si estas enfermo y contagioso quédate en casa pelotilla, no quiero tu caridad!
Vamos a ver, que los entiendo, que no juzgo y sé lo que piensan algunos del asunto, pero aun así...
¿Solo me molesta a mi? 



viernes, 31 de enero de 2014

La novia

Dejé de tomar fotos cuando de repente la vi aparecer entre la frondosidad del bosque. 
Caminaba despacio acariciando con las manos abiertas las hojas bajas de los arboles dejando que el manto de hojas muertas que cubría el suelo hiciera lo mismo con sus pies descalzos. 
Se paró a muy pocos metros de mi mirando a través de mi pecho. No me veía, solo tenia ojos para lo que había detrás de mi. 
No lloraba, pero una gran tristeza asomaba en cada poro de su rostro. Bajó la mirada buscando algo en el suelo, luego giró su esbelto cuello buscando algo o a alguien atrás, en el bosque y luego volvió decepcionada a mi pecho. 
Intenté detenerla cuando con paso firme se encauzo hacia lo inevitable, pero mis manos solo lograron atrapar el viento mientras mis ojos se convertían en testigos mudos de su desaparición al abismo que minutos antes había inmortalizado. 

La novia

sábado, 11 de enero de 2014

Recital

Silencio... 

Con ojos cerrados, lejos de todo, cerca de ella misma, mas cerca que nunca, en su interior, muy dentro de si, en lo mas profundo de su ser. 
Ella... 
El instante y la emoción, el subir y bajar, el llorar y reír, el resucitar y morir, sin limites, hacia el cielo, hacia las estrellas, en la tormenta, cubierta de barro, bajo la tierra, en el infierno. 
Quietud... 
Sola con el mar, nada al horizonte, ni una vela, ni un tiburón, solo ella, flotando sobre espuma salada, hacia el final, hacia el destino, lejos del mundo pero tan cerca de todos, etérea pero palpable, sublime final. 
Clímax... 

Aplausos...

La solista

domingo, 22 de diciembre de 2013

La cena de Navidad

Faltaba poco para las nueve. La casa lucia igual que los años anteriores. Se esmeró mucho durante toda la mañana en que todo quedara impecable, tal y como a ella le gustaba. El árbol, la mesa, las guirnaldas, los regalos envueltos en papel rojo con lazo blanco, la tarta, el solomillo hasta el pollo relleno tenían el mismo aspecto que los años pasados, cuando los preparaba ella. Encendió las velas y pulsó el botón del reproductor dejando que The Christmas Song y la voz de Nat King Cole acariciara el momento. 
Se sentó en la mesa y miró a su familia. Los nietos gritaban y gesticulaban, los hijos y sus parejas hablaban animadamente, el perro sorteaba las piernas de los comensales por debajo de la mesa esperando que le cayera algo y el gato dormía enroscado en el sillón encima de los abrigos. Faltaba solo una pieza para que el cuadro estuviera perfecto: Ella.  


Desde mi rincón y de todo corazón os deseo una muy
¡FELIZ NAVIDAD!