viernes, 18 de junio de 2010

Buffet libre

Todos nosotros en esta vida hemos comido alguna vez o vamos a comer en un ''Buffet libre''. Es muy divertido y la casualidad de encontrar entre los platos que te ofrecen por lo menos uno que te guste es bastante elevada. Luego también te da la opción de comer algo ligero, como una ensalada para cuidar la silueta y evitar esos kilillos de más que siempre se acumulan donde más nos molestan. También tienes la opción de comer algo a la plancha, como pescado, filete de lomo o incluso un wok y en algunos hasta marisco y toda clase de verduras. Dicho esto y como estuve de vacaciones me he fijado en el bufé que teníamos en el hotel donde nos alojamos mi mujer y yo.

Por la mañana en el desayuno te proporcionaban de todo. Podrías desayunar fruta, cereales, bollitos, todo lo que uno desayuna en el año normalmente. Luego esta el tipico desayuno inglés o alemán. Los que no solemos desayunar fuerte y viendo a los ingleses y a los alemanes desayunando con tantas ganas los huevos fritos con beicon, las judías blancas, las tortitas o las salchichas nos preguntamos como pueden hacer esto durante todo el año. Y es entonces después de ver la cara de satisfacción que tienen por la mañana al desayunar nos entra ese gusanillo de hacer algo nuevo. A la mañana siguiente cogemos el plato más grande que nos encontramos y nos acercamos tímidamente al bufé y empezamos a llenarlo con lo que a veces eso seria nuestra comida o cena. Judías, salchichas, huevos, beicon. Contentos del volumen adquirido por nuestro plato, nos sentamos y nos lo comemos como si toda la vida ese fuera nuestro desayuno habitual.

Habitualmente, cuando coges media pensión en un hotel, te dan el desayuno y la cena. Entonces en la comida pides cualquier cosita a la carta o una tapita. Luego en la cena ni os cuento. Bueno si os cuento. Al llegar la hora de la cena, muchísima gente, casi el 90%, yo inclusive, nos ponemos como unos cerditos. En lugar de comer como mucho dos platos bien definidos nos comemos igual dos platos o tres pero mezclando todo tipo de comida. Que si nos apetece unos langostinos, que si un poco de jamón, que si queso. Luego te acercas a los platos preparados y claro, el guiso tiene muy buena pinta, los filetes encebollados también. Luego te vas donde la cocina en vivo y le dices al cocinero que te prepare un entrecot de ternera y claro un filete de pescado tambien, para que no nos sentamos tan llenos. Seguro que no. Normalmente, solemos comer todo lo que en casa nos lo tienen limitado o prohibido. Luego para rematar la faena, esta el postre. Un trozo de tarta que hace mucho que no me como uno, la otra tarta también tiene buena pinta, un poco de arroz con leche que parece estar muy rico y al final unas bolitas de helado y un trozo de piña para la digestión. Sí, para la digestión, lo primero que haces después de juntar el desayuno inglés con la cena, al salir te buscas una farmacia para comprarte un cajita de ''Pankreoflat''. Al llegar a la habitación te tomas una pastilla, te tumbas en la cama y le dices a tu mujer: ''Cariño, reza por mí''. Menos mal que no me gusta el alcohol, por qué sino... Muchos de los comensales se toman al cenar cervezas, vino. Yo no sé cómo lo hacen, cual es su secreto para no sentirse tan llenos, por qué creerme, me he fijado en una pareja que siempre se sentaban en la misma mesa, al lado de la nuestra y sinceramente comieron mucho más que yo y encima se tomaron dos cervezas cada uno y yo siempre me tomo una botellita de agua, que ni siquiera termino. Luego me los encuentro en el bar del hotel tomándose unas copas u otras cervezas, como si nada y a mí apenas me entra una infusión digestiva. Menos mal que después de tres días(vamos, que no aprendo el primer día) desisto, por qué sino...

Dicho esto, quiero darles la enhorabuena al otro 10% que son los que saben comer como hay que comer:una ensalada con un filete a la plancha, unas verduritas con un poco de pescado y de postre yogur o fruta. Todos mis respetos, me quito el sombrero, os hago una reverencia y creedme que me molesta profundamente no tener la misma fuerza de voluntad que vosotros.