sábado, 25 de enero de 2020

Desorden existencial

Las obsesiones mutan y se convierten en repugnantes pensamientos que transforman a las personas en criaturas sin escrúpulos ni alma, ciegos títeres guiados por el miedo al fracaso y al rechazo.

Caminantes de lenguas afiladas en busca del dolor ajeno, para alimentar vacíos provocado por un trauma que no recuerdan o no quieren recordar. 

Me dan pena o no, depende de la perspectiva, es algo que no controlo pero me gustaría controlar o no...depende de mi día, de lo que he comido o lo que debería haber comido, depende del lugar y de los hechos, depende de la luna o del sol, depende del dolor que han provocado, depende de nada o de todo, depende o simplemente no depende... y solo pasa...

A veces me imagino a mi mismo en una celda blanca, de paredes acolchados, encerrado injustamente. o no, solo por lo que se me pasa por la mente... a lo mejor es algo que merezca o a lo mejor, no... depende del momento, depende del valor, de lo que han hecho añicos, depende de lo que mi corazón me indica y depende de lo que calla mi razón. 

¿Seré igual a ellos o peor, si en mi mente el cuchillo se lo clavo en la testa al que a matado o violado a un inocente ser? 

¿Soy también un títere guiado por el caos o solo soy de algún desorden existencial esclavo? 

No sé que soy, pero me gusto... soy ese solitario del piso 25 que sale a pasear sobre las cinco, soy ese tío que te contesta bien o mal, que te saluda siempre, soy el hombre invisible porque no sabes quien soy, soy tu amigo o vecino, soy el que te vigila, soy el que sabe, soy esa sombra, soy esa mano que ayuda, soy esa mano que sostiene. ¡Pero cuidado, no soy un santo, soy el puñal si has hecho daño! 

No hay maldad en mi...

¿O si?

Paolo Troilo

2 comentarios:

Gracias por dejar la huella de vuestro paso.