jueves, 28 de abril de 2011

Reglas irrompibles

Markus me miraba con su típica media sonrisa, esperando mi respuesta.
- Vale, le contesté, pero quiero que mi reputación se quede intacta, si llevo a cabo el trabajo.

Para ser un perro-testigo, alguien se estaba tomando muchas molestias en eliminarlo. Revisé el revolver, por si acaso lo necesitaría, monté en mi todoterreno y rumbo a la ciudad. Tardaría unas dos horas en llegar al Burger - Giant, una hamburguesería de mala muerte donde solíamos hacer contacto, allí me esperaría el cliente o su representante con los datos exactos de la victima.

Al llegar al restaurante no me fue difícil localizarlo, era algo muy típico en ellos, los clientes quiero decir, siempre con sombrero y gafas de sol, sentados en el punto más oscuro de la sala, temblando como un flan y llamando más de la cuenta la atención.
Me acerqué a la mesa evaluando a la persona que estaba detrás de esas gafas. Me dí cuenta de que ese era diferente, el tembleque que tenia no era por miedo o inquietud sino de impaciencia. Me senté delante de él sin perderle de vista, tenia algo escalofriante, algo frío y sus ojos eran como dos cuchillos, que si no fuera por las gafas, me hubieran atravesado sin en la más mínimo remordimiento.

- Aquí tienes el expediente, me dijo de repente, sin otra introducción, enseñándome la carpeta que había sobre la mesa. Su contenido tienes que verlo ahora, memorizarlo y devolvérmelo.

- No es así como suelo trabajar, la carpeta me la llevo y cuando esté terminado el trabajo yo me encargo de que desaparezca, le contesté.

- Esta vez no, si no estas conforme , llama a tu jefe y resuelve el problema, pero te digo que es como hemos acordado, me dijo convincente, apretando cada palabra.

De malas ganas abrí la carpeta, no tenia ganas de otro sermón por parte de Markus, así que hice lo que nunca hago, romper mis reglas, las reglas del juego, reglas que tanto tiempo fueron mi guía, reglas que yo inventé para mantenerme a salvo. Todo parecía como sacado del libro, el mismo cliente, con el mismo aspecto de siempre y la misma mesa. Pero él lo sabia, sabia todo eso, porque era igual que yo, por qué su trabajo era el mismo que el mío y sus reglas las mismas que las mías. Tenia que haber escuchado mis instintos, tenia que haber sabido que esos ojos no eran los de un cliente sino un reflejo de los míos. Cuando vi mi foto dentro de la carpeta lo supe, tarde, es verdad, pero me dio tiempo levantar la cabeza y mirarle a los ojos antes de que la bala atravesara mi cerebro.

Fin


por Sheol 13

17 comentarios:

el7deyahve dijo...

un buen relato de gansters,sheol13

mundo incierto ese todopor la fuerza y agresivida, matones a borbotones, alcohol, y vicios en desmesura, solo una cabeza de mente fria podia trinfar sin morir en el intento.

condor te saluda amigo

Sakkarah dijo...

No, no, no, vamos a tener que cambiar ese final porque no em quiero quedar sin ti...

Un beso.

Jose Antonio dijo...

Es lo que tiene la caza, aunque te acustumbres a ser el cazador, en cualquier momento se pueden volver las tornas y convertirte en la presa.
Un abrazo

Pato dijo...

¿Qué fue lo que te traicionó?

Besos.

Javir dijo...

Hay que ser leal a uno mismo y a sus normas. Relajas las reglas y...


Un abrazo

pedrojescritor dijo...

Sorprendente, al final prueba su propia medicina.
Un abrazo.

Lo siento así dijo...

Llegue por aqui de visita y me ha gustado este blog, espero que me visites y compartamos nuestras letras! Estamos leyendonos!!

Elena dijo...

ahh! que final tan heavy...muy bueno!

Un abrazo.

Gara dijo...

Sheol, que tremendo el final, no?

Me has hecho reflexionar y tus escritos transmiten, no hace falta que me digas nada, entiendo como te sientes.

Un cálido abrazo

p.d.: he eliminado el blog, aunque sigo con el mismo perfil.

Shang Yue dijo...

porque no está en mi naturaleza maquinal preocuparme por él

pero también le podría pasar como a tu protagonista, pues mi amante se dedica full time a resolver problemas de ese estilo

Esilleviana dijo...

Recordar su vida, memorizarla no le salvó y evitó el tiro en la cabeza... no sé si estoy de acuerdo contigo, se puede ir viviendo cada vez con menos memoria, dejar atrás lo que no utilizamos para el día a día; tal vez, precisemos una memoria básica para subsistir pero no memorizar y recordar toda nuestra vida... el sufrimiento, no tiene cabida en nuestro mundo interior...

un abrazo.

PD: está muy bien escrito, como siempre.

Alberto dijo...

Oh, ragazzo, tutto è così chiaro e scuro in una volta. Spero che mi perdoni.

Lavorare per la famiglia ha queste cose.

Saluti.

Cristelicious dijo...

Hola Sheol. Vaya cambio. Muy buena historia y sorprendente final, como de costumbre. Besos.

Esilleviana dijo...

gracias por tus palabras.

un abrazo

CASASREALESDESNUDAS dijo...

Hola sheol, como ya te he dicho en Que és, me parecen geniales estos relatos tuyos.
El caso que hoy que tengo mas tiempo, estoy investigando donde teneis los blogs mis amigos y asi poder visitaros cada vez que tenga un rato.
Un abrazo sehol.

Sheol13 dijo...

Gracias amig@s. Vuestras palabras significan mucho para mi. Un abrazo.

minerva dijo...

Impresionante, corto y bien condensado, no se espera el final, ese es el mejor punto.

Un beso.