miércoles, 15 de mayo de 2013

Very Important Person


Esto fue lo que pasó
(Hecho real):

Conchita es empleada de un centro comercial de Madrid. Lleva bastante tiempo trabajando en el centro y todos los compañer@s la consideran una vendedora nata, sincera, amable como ninguna, resolutiva y sobre todo una perfeccionista. Eran las dos de la tarde y acababa de atender al último cliente del bum de gente que se habían presentado en la ultima media hora. Para un miércoles, era bastante raro el flujo de clientes que acababa de pasar por el centro y más a esa hora. Le quedaba poquito para ir a comer. Por uno de los pasillos divisó a dos clientas que parecían buscar ayuda. Se parecían bastante, seguro que eran madre e hija, pensó. Se les acercó y amablemente las preguntó:
-Hola, ¿os puedo ayudar en algo?
-Sí, quiero que me cobres esto, le contestó la más joven(a la que vamos a llamar Diana) enseñándole dos gorritos y un par de guantes que llevaba en las manos.
- Muy bien, pasen por esta caja, por favor, les indicó Conchita.
-Quiero que me cobres los guantes por separado.
- Muy bien... son 12 €. ¿Quiere que se los envuelva para regalo?
-Sí, - le contestó Diana secamente, mientras le tendía 15€.
Cochita, al abrir la caja advirtió de que no tenia el cambio, y preguntó a la joven clienta:
-Discúlpeme, no tendrá usted 2€ sueltos, por favor, es que hemos tenido un bum de gente ahora mismo y veo que me he quedado sin cambio en esta caja.
-Sí hombre, un bum de gente, a esta hora, un miércoles, que te crees que yo he nacido ayer, la espetó Diana. Pues nada, si no tienes me los pones a 10€, que culpa tengo yo que no tengas cambio.
-Bueno, espere un segundo, hasta que le traigo el cambio de la otra caja, le contestó Conchita mantenindo en tono amable que la caracterizaba.
Mientras Conchita conseguía el cambio, la joven no paraba de hablarle a su madre, soplando y resoplando insatisfecha. Al acercase Conchita, se calló.
-Aquí tiene su cambio y disculpe las molestias, -le dijo Conchita.
-Vale, me cobras lo otro ya.
-Sí, -le contestó, mientras pasaba los dos gorros por el lector, que desgraciadamente para ella, falló sin que se diera cuenta y en vez de dos gorros, marco tres.
-Son 36€.
-¡¿Cómo?! -chillo Diana.
-No, si nos descuidamos, ésta es capaz de cobrarnos 1000€, -añadió la mayor.
- Discúlpeme, se ha pasado dos veces el código y no me he dado cuenta. Un segundo que anulo la operación.
-¿Pero que pasa? ¿En este centro no hay nadie competente o me ha tenido que tocar a mí, a mí, la más torpe de todas? Esto es inaceptable, vergonzoso, vaya panda de inútiles, -empezó a vocear Diana.
Conchita la miraba desconcertada, no se lo podría creer, nunca le había pasado nada igual, era demasiado  precavida para que le pasara algo así, pero sin embargo hoy, por primera vez desde que trabajaba de cara al publico, le pasó lo inevitable: Un cliente difícil, un error de operación y lo que se armó fue "Le Cirque du Soleil" pero más que sol la clienta armó una tormenta.
-Conchita, que ha pasado, -escuchó detrás de ella la voz de su jefe de departamento.
-Nada, un pequeño error, -le contestó Conchita.
-¡Sí hombre, un pequeño error, la señorita aquí presente ha querido cobrarme de más, a mí, a mí, que soy clienta "VIP" en este centro! ¡Vaya panda de ignorantes, vaya inútil!
Las lagrimas no tardaron en aparecer en los ojos de Conchita y empezaron a caer sobre el cambio que devolvió a las clientas.
-Venga Conchi no pasa nada, ya me ocupo yo, vete a comer, -le dijo su jefe.
Sin decir nada,Conchita se dio la vuelta y se marchó, dejando a su jefe cargar con la paliza verbal de la clienta.
-Esto es inadmisible, gentuza como esa que me acaba de atender, no debería trabajar de cara al publico. La tendrían que echar, ahora mismo me voy y pongo una reclamación a todo el departamento... Conchita llegó a las escaleras y según bajaba las palabras se fueron perdiendo poco a poco. Cuando volvió preguntó a sus compañeros si había pasado algo más en su ausencia. Según sus compañeros  el jefe intentó convencerlas un buen rato de que no les pusieran una reclamación, de que la que las atendió era una profesional, de que la culpa era del lector de códigos, hasta les ofreció un montón de muestras de perfumes y cremas para suavizarlas y con eso... ¡Sorpresa! las clientas "VIP" se suavizaron y se marcharon más que satisfechas sin poner reclamación alguna.

Estas, podrían haber sido las consecuencias(afortunadamente todo se quedó en una anécdota):

Mientras la clienta seguía con sus insultos hacia el departamento y hacia la dependienta, desde el pasillo principal el director del centro, miraba la escena pensativo. Conchita se marchó a comer, bueno la verdad es que se tiró casi toda la hora de la comida llorando en el baño. Al volver a su departamento su jefe la estaba esperando.
-Conchi, mira... es que, me ha dicho el director que te espera en su oficina, que quiere hablar contigo.
-Que pasa, que se ha enterado del escándalo ¿verdad?
-Sí, vio toda la escena desde el pasillo central, pero no te preocupes, ya le he explicado por qué el mal entendido, que no tienes culpa alguna.
-Vale, gracias.
El rostro colorado de Conchita por la culpa del lloro ahora se estaba volviendo lívido. Mientras caminaba hacia el despacho del director, pensaba en lo mal que le había ido últimamente. Hace un año se consideraba una afortunada, era feliz, tenia un novio al que quería mucho, se compraron una casa juntos, avalados por los padres de ella. Hasta se compraron un perro, un pastor alemán al que llamaron Belle. A los tres meses de mudarse juntos en su nueva casa, su novio la dejó por razones que ellas nunca entendió y nunca le dio la oportunidad de entender, simplemente se marchó después de una pelea y no volvió jamas. Intento hablar con el por teléfono, le buscó en casa de sus padres, pero el siempre conseguía eludirla. Una amiga común le contó un día, que su ex estaba viviendo con otra, pero nadie sabia con quien, nadie la conocía y encima corría el rumor de que tenían un niño juntos. La letra de la casa que casi no conseguía pagar, el hecho de que el no soltaba un duro, claro los avales no eran sus padres, entre la noticia de que su ex vivía con otra con la que la estuvo engañando mientras estaban juntos y que encima tenían un niño, la hizo caer en una larga y dolorosa depresión. Hacía tres meses que se volvió a incorporar al trabajo. No estaba bien, pero tampoco quería pasar el resto de su vida anonada, bajo los fuertes efectos de los medicamentos que estaba tomando. Y ahora se hallaba delante del director. No se acordaba de como había llegado allí, le veía pero no le escuchaba, aunque por los gestos agitados y la cara tomate y cabreada que tenia, se daba cuenta de que la estaban echando. Se levantó aturdida, apoyo sus manos encima del escritorio, y con la mirada perdida le dijo:
-Siento interrumpirle, pero me tengo que ir.
Con esto se dio media vuelta, salió del despacho y se dirigió a las taquillas donde se cambió de ropa y se marchó a su casa.

                                              ***

Al día siguiente Diana se levantó sobre las 11 de la mañana, como todos los días  El desayuno estaba preparado y su madre había subido ya el periódico.
-Me voy a comprar, -le dijo su madre desde el umbral de la puerta.
-¿Has llevado a Miguelito a la guardería? -la preguntó Diana.
-¿Tu que crees?
-Vale mama, era retórica la pregunta. Aquí te espero, mientras, me preparo y cuando vuelvas, nos vamos a conseguir unas cuantas muestras más al centro ese nuevo que acaban de inaugurar.
-Vale, no tardo mucho, -le contestó su madre, mientras cerraba la puerta tras ella.
Diana empezó a hojear el periódico mientras mojaba una galleta en el café. Un titular le llamó la atención:
Una joven empleada de un centro comercial se quita la vida por un desengaño amoroso.
-Vaya pringada, seguro que era una frígida y una amargada...-el teléfono no la dejó terminar tan inteligente reflexión.
-¿Diga?
-Soy yo, cari, David. ¿Te has enterado? Mi ex se ha suicidado ayer, se cortó las venas en la casa que compramos cuando estaba con ella. Los aullidos del perro avisaron a los vecinos, pero llegaron demasiado tarde


                                                                                                                          por Sheol 13

19 comentarios:

VÍCTOR VIRGÓS dijo...

¡Hola! me alegro verte de nuevo, Sheol. Una historia cotidiana y de apariencia anodina, se va tornando poco a poco en ese final tan trágico. Has dado un vuelco a la historia inicial de la vendedora. Muy entretenida, muy truculenta la foto sanguinolenta postrera. Un abrazo

Tequila dijo...

Qué lástima! ¿Sabes que es lo peor? Qué aunque imagino que esta historia es imaginaria, sucede en la vida real más a menudo de lo que nos creemos... una pena.

Besos!

Mi Álter Ego dijo...

Me ha encantado el relato. Pobre Conchita... Me ha dado mucha pena. Un beso grande.

Citu dijo...

Uy cada acción una reacción . Un final sorprendente pobre Conchita. Un beso y te me cuidas.

Towanda dijo...

Hola, Sheol.

¡Pobre Conchita! Si se trata de un hecho real aún produce más pena.
Opino que la palabra tiene un PODER (con mayúsculas) para hacerte levitar o para hundirte, por eso intento cuidar mucho lo que digo a los demás, aunque no siempre acierte.

Un beso, amigo, y felicidades por haber relatado de forma tan estupenda esta historia.

Ariel dijo...

Hola Sheol, buenas noches,
sin dudas que es un hecho real, uno de esos que salen a la luz de vez en cuando.

Un gran relato con una sabia reflexión,
cuidemos nuestro trato para con los demás, pues nunca sabemos que podrían desencadenar. =(
(salvo aquellos que hacen el mal con una intención ya fundada, esos no se cuidan)
y se hacen llamar "vip"

Excelente fin de semana
un fuerte abrazo

Sor.Cecilia Codina Masachs dijo...

Gracias Sebas, justo estaba pensando en ti, ya es la segunda vez que esto nos pasa, parece que nos llamamos!jaja!
Pues sí, una historia real en un mundo de insatisfechos y mal educados. y bien por Conchita, una conducta ejemplar.
Gracias
Con ternura
Sor.Cecilia

Carolina dijo...

Que bronca da tanta injusticia, pobre Conchita. Ella venia acumulando problemas y la frutilla del postre fueron dos maniaticas oportunistas... para colmo la incomprension y la expulsan del trabajo... lamentablemente puede ser un hecho perfectamente real y las que desataron la desgracia, ni se mosquearon; a seguir jodiendo gente, nomas.
Buena historia que nos lleva a concientizar, un beso.

Donaire Galante dijo...

ES lo que tiene estar de cara al público. Hay clientes para todos los gustos. Un beso para nuestra Conchita y un tirón de orejas para las clientas. Que la vida les devuelva el disgusto que le hicieron pasar a la pobre.

Esilleviana dijo...

Vaya, con las casualidades. No creo que Diana supiera que Conchita podría ser la ex- de su pareja, de haberlo sabido le habría quitado la vida ella misma...
Es cierto que hay tantas circunstancias y tantas redes entre las personas que todos influimos y nos influyen de modo directo o indirecto.

Muy bien escrito, siempre es una sorpresa leerte, amigo S.

un abrazo

Aniquiladora dijo...

El mejor relato que te he leído. He pasado de la tristeza al dolor, del dolor a la rabia y de la rabia a la ira. Estas escenas se dan amenudo, no suelen acabar trágicamente, pero si das con una persona que apenas ya se sostiene, el derrumbe es total.

Besos Sebastián. Feliz semana.

Javir dijo...

Este mundo es un pañuelo usado. No. Es un klinex con capas de mala suerte.

Gran relato. Un abrazo

Sakkarah Carmen Magia dijo...

Qué triste y que terrible...

Que poco humanos somos...

Un beso.

Misterio Tuyo dijo...

A veces la realidad es demasiado dura, pero no nos hace aprender...

Un beso.

APU Barcelona dijo...

Por mi querido Hermes (el mensajero de los dioses) me has dejado el corazón encojido.
Un abrazo.

Sor.Cecilia Codina Masachs dijo...

Paso a dejarte un beso de ternura y que tengas una feliz semana
Sor.Cecilia

fus dijo...

Esta historia seguro que està sacada de la vida real.

un abrazo

fus

Shang Yue dijo...

historias anudadas a las nuestras, donde Conchitas, Dianas, jefes y demás parentela se parecen más de la cuenta a la vida

Misterio Azul dijo...

Hay personas a las que nunca podría entender, carecen del más mínimo grado de humanidad...

Un beso.