Señoras y señores.
Confieso...
Soy ateo!
Sin embargo parte de mi infancia y adolescencia me la pasé muy cerca del párroco y de los sacerdotes de la iglesia de mi ciudad. Me enteré de muchas cosas sin querer pero no por eso dejé de creer. Lo de la perdida de la fe es una historia muy distinta que no viene a cuento.
Por qué lo de esta introducción?
Porque quiero que quede claro que sé de lo que hablo.
Y hablo sobre ciertas personas, creyentes, con la cruz metida entre ceja y ceja, sin voluntad propia, títeres de la religión entendida a medias.
Entiéndanme. Respeto a todo el cree en algo superior a nosotros. Respeto también al que no cree en nada. Sin embargo lo que no aguanto es la hipocresía y la falsedad maquilladas con dos Padre Nuestro.
Lo que quiero decir señoras y señores lo resumo en la siguiente frase:
"Dios está en todas partes, hay un trocito de Él en cada uno de nosotros y sigue vivo no por lo que predican una gran mayoría sino por el altruismo de unos pocos."
Un ateo que una vez quiso ser cura...
