¡Por
fin Viena, la capital de la música, la cumbre de una fantasía hecha realidad!
Empezaron esta aventura
juntos y después de tantos años conquistando el mundo entero, llegaron donde siempre se imaginaron llegar. Faltaba solo media hora para cumplir el sueño de una
vida. Miró a su compañero de viaje y sonrió. Parecía estar meditando, para él
también era un gran día. Le cogió con manos temblorosas y con el dedo indice
acaricio sus mareantes y perfectas curvas. Abrió la puerta del camerino y con
determinación y valentía se dirigió al escenario. Esa noche, la solista y
su violín conquistarían también Viena.
