¡Nooo!
¡Es imposible!
¿¡Por qué?!
Me tapé los oídos tarde y en vano, la sangre ya había empezado a
salir a borbotones y el dolor era desgarrador. Mis tímpanos habían
explotado, y la membrana se deslizaba de manera grotesca sobre los
lóbulos ensangrentados. No oí ningún ruido cuando alcanzaron el
suelo, sin embargo ahí estaban a un lado y a otro de mi silueta. Me
agaché para recuperarlas pero en el intento se me escurrían entre
los dedos, al final conseguí atrapar una entre el pulgar y el indice
y con sumo cuidado me la metí otra vez en el orificio auditivo
empujando hacia dentro, buscando su sitio. Hice lo mismo con la otra
membrana y luego deje de respirar, de gemir, para escuchar.
Ni un solo ruido, nada, había pasado, pero que precio tuve que
pagar, demasiado alto, demasiado doloroso.
Estoy pensando seriamente
denunciarlos a todos. ¿Con que derecho me están haciendo esto, con
que derecho?(De autor, supongo) Nunca sé cuando puede ocurrir, nunca
podré estar totalmente preparado y es agotador, de verdad, el
otorrino esta harto de mi, cada vez le cuesta mas reconstruir mi
membrana timpánica. Pero ahí está, preparado todas las semanas,
porque sabe que voy a volver, sabe que es imposible escapar, es
imposible evadir, siempre me encuentran, están por doquier: en la
radio, en la tele, en las tiendas, en las peluquerías, en los
restaurantes, en la calle, en la casa a través de las paredes, a
través de las tuberías, de la ventilación. Siempre aparecen con su
estilete dispuesto a golpear a sangre mis oídos.
Versiones si,
versiones. Esta vez solo fue Billie Jean en versión salsa y parece
que la herida no llegó a ser profunda, pero la próxima podría ser
una herida mortal, imagínense Bohemian Rhapsody a ritmo de bachata.
Me mata.
Ah, por cierto, con el mal trago casi
se me olvida:
¿Solo me molesta a mi?
