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martes, 11 de febrero de 2020

Ted

Vamos Ted, te necesito Ted, necesito que me animes, necesito que tu lengua afilada me saque del letargo. 

Estoy deprimido Ted, estoy a un paso de tirarme por la ventana sin paracaídas, enganchando solo de la braga de mi tía favorita, que heredé cuando se marchó al otro lado... del charco...a Cuba... con un cubano. La encontré en el asiento trasero del coche, el día que la deje en el aeropuerto... con el cubano y me la quedé como recuerdo.

Vamos Ted, di algo gracioso Ted, para troncharme el pecho, para olvidarme por un momento de esta vida, del hambre en el mundo, de los desahucios, de la corrupción, de los ricos y de los pobres, de los gordos y de los flacos, de los locos, de los cuerdos, de los buenos y de los malos, de mi, de ella, y de la putada de vivir en un bajo. Joder, no puede uno ni tirarse por la ventana. ¿A quien se le ocurre comprar un piso en un bajo? Encima con patio interior, donde todos los días en vez de agua, me llueve mierda de mis "queridos" y "cívicos" vecinos. 

Venga Ted, di algo asqueroso Ted, haz algo obsceno, lo ansío,  ansío reír hasta dislocarme la mandíbula, hasta que los vecinos se quejen, hasta que me tachen de loco, hasta que les de miedo,  hasta que llegue la policía, reírme hasta morirme, hasta pudrirme, hasta acabar en un manicomio. Reír, reír y reír.

Vamos Ted, tú puedes hacerlo, anímame o hundeme en la desdicha.

Vamos Ted, confío en ti.

-Play-


Escrito rescatado de mi antiguo y ya desaparecido blog: "El cuentista que casi nunca estuvo allí".