-Vamos hombre, qué solo es un ensayo,
ya te pondrás el resto en la boda.
-¿ Estas segura de que voy bien así?
-Claro que vas bien, quizás demasiado
discreto pero tampoco hay que pasarse. Yo solo llevo puesto lo que
había en el prime cajón del joyero.
-Pesan, eh. No sé si mañana aguantaré
las 5 piezas.
-Claro que las aguantaras, debes
hacerlo, si no, van a pensar que somos unos muertos de hambre.
-Tienes razón querida... ¿Y si te
cuelgas tú también uno?
-Uf, no sé ¿Crees que debería?
-Claro, espera que te lo traigo.
El marido, a paso pesado, se acercó a
la caja fuerte y marcó 6 dígitos. La puerta se abrió con un clic
metálico. Sacó otro lingote de medio kilo con su gran cadena de mas
de 200 gramos y se la pasó a su mujer que esperaba impaciente detrás
suyo. Cerró la puerta de la caja fuerte y siguió a su esposa hasta
el espejo. Se quedaron unos segundos en silencio deleitando las
retinas con sus brillantes reflejos.
-¿Que te parece? - le preguntó
mientras sus dedos forrados de anillos, cual salchichas de oro, acariciaba la colgante
gran pieza dorada.
-Te ves fantástica tesoro, para el
ensayo vale, mañana nos pondremos el resto.
