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sábado, 6 de junio de 2020

Todo orejas

Lo siento, de verdad que lo siento. Pensé que era diferente, pero soy superficial, igual que la mayoría, me fijo en los defectos de la gente, aunque inconscientemente, lo hago, si, si, como todos. 
¿Pero quién no lo hace? 
Es un gesto reflejo, y el que no lo hace, que tire la primera piedra.  

¡Ayy!... 

¡Ostias!... 

¡Podrías haber cogido otra mas pequeña, que duele! 

En fin, qué si, que si una persona no destaca por algo bonito en particular (ojos, labios, pómulos,  pechos, caderas, trasero, paquete... dinero) nuestro cerebro almacena defectillos para recordarla en caso de volver a coincidir con dicha persona. 

Coincidí con él en la cola del Ahorra Mas. A un metro y medio de distancia y con la voz ahogada por la mascarilla el pobre hombre empezó a hablarme para luego no dejar de hablar: sobre su vida, sobre la vida de otros, sobre el virus, sobre política, sobre fútbol, sobre el tiempo, sobre todo y sobre nada. 

No me sonaba, intentaba ubicarle pero sin éxito, no tenia ni la mas remota idea de quien era,  hasta que me fijé en sus orejas que consiguieron encender la bombilla de tal manera que hasta me acordé del lugar, de la fecha y de la hora que coincidí con él, una vez en la vida hace aproximadamente 3 años. Y todo por las orejas, imposibles de olvidar, imposible de verdad, mas aun si eres seguidor de la saga Star Trek. 

Para que os hagáis un idea: sus orejas son una versión light de las de Quark.

De verdad, imposible no recordar algo tan peculiar.
Siento ser así de superficial, de verdad que lo siento. 
Bueno, es lo que hay, nadie es perfecto...
Tampoco me quitará el sueño, creo que los hay peores que yo. 
O no...

Quark